miércoles, 27 de agosto de 2014

CAPITULO 22



Después de que Pato y yo hemos terminado con nuestro ritual de cantar y bailar, la canción Wannabe de las Spice Girls mientras nos preparamos, llamamos a Diesel para que venga y nos recoja. Cuándo llega, Pato y yo estamos bastante alegres a causa de consumir casi la botella completa de tequila.


Él nos echa un vistazo y sonríe diciendo - :Jodedme. ¿Estoy en el cielo? - pregunta.


- ¿Qué? - le pregunto de regreso.


- Nos vemos ardiente Paula. Eso fue un cumplido - dice Pato, acercándose a Diesel y acunando su virilidad en su mano .- Mantente así de sexy, y nosotros podríamos no llegar al bar. - Diesel deja escapar un gruñido bajo y agarra su cara y la devora.


- ¿Recuerdas lo que te hice anoche?-  pregunta.


- ¿Cómo podría olvidarlo? Creo que me arruinaste para otros hombres - replica Pato en un tono de voz sensual que nunca he oído antes.  


- Bueno mantente viéndome y tocándome así y será diez veces mejor esta noche.


- Lo prometes - ronronea ella.


- Esa no es una promesa, es una amenaza. Después de esta noche estarás arruinada para otros hombres.


Pato parece que va a caer al suelo si él la suelta. Es tan diferente verla así. No es el tipo de chica de volverse toda loca por un chico, pero me parece que eso podría cambiar ahora.  


- Paula, ¿estás tratando de conseguir que me maten esta noche? - pregunta Diesel.


- ¿De qué estás hablando? - Vuelvo con mi propia pregunta.  

- Pedro va a enloquecer contigo viéndote así - explica.


- Bueno, todo esto es para él y ese es el punto.


Echo un vistazo en el espejo y pienso que me veo malditamente bien.


Estoy usando una mini falda asesina de cuero con una pequeña raja a un lado, una pequeña camiseta de tirantes color morado que es de corte bajo mostrando mi escote y un par de sexy tacones de aguja negros. Me veo jodidamente caliente. Pedro, sin duda, va a volverse loco.  


- Él de seguro tendrá sus manos ocupadas con esto - dice él riendo



Nos dirigimos a la camioneta y nos vamos al Wilde Ride. En el camino, interrogo a Diesel acerca de por qué Pedro tuvo que irse, pero no me dice nada.


Nos detenemos delante del bar y no hay vehículos en el
estacionamiento, solo Harleys, incluyendo la de Pedro


Estoy esperando con mucha ilusión a que Pato los conozca a todos. La conozco y Diesel lo lleva bien justo ahora, pero no creo que él sea el único para ella, pero lo será hasta que se aburra.
Aunque, creo que puede tomar un poco más de tiempo que de costumbre, a ella parece realmente gustarle.


Caminamos a través de la puerta y el lugar está lleno. Creo que va a ser una buena noche.


- Barra. Bebida - dice Pato sobre la música.


Inclino mi cabeza hacia la barra donde veo a Pedro sentado al lado de una bonita rubia. ¿Quién carajo es esa? Ella estira su mano y trata de frotar su pierna, pero Pedro la aleja, se levanta y se gira para alejarse. Tan pronto como se gira, sus ojos aterrizan en los míos y me ve sonriéndole. Comienza a moverse hacia mí con un movimiento depredador. Cuando Pedro por fin me alcanza, me envuelve en sus fuertes brazos.


- Lo siento, por eso, cariño.


- ¿Por qué, guapo? Vi que la apartaste. ¿Cómo podría enojarme por eso? - le pregunto.  

- Dios, eres increíble. - Toma mi boca en un beso exigente.


Cuando nos separamos, sus ojos escanean mi cuerpo y pregunta:
- ¿Por qué demonios llevas esto en público, cuando sabes lo que me hace?


Mmmm, de seguro que sabe cómo llegarme.  

- ¿Por qué crees? - le pregunto burlándome.


- Para volverme jodidamente loco. Sabes que voy a estar duro toda la maldita noche con ganas de meter mi polla en tu apretado y húmedo coño -  susurra en mi oído, enviando una descarga de humedad por mi núcleo.


- Ese era el plan - le digo, sonrojándome.


- Sí, bueno, tal vez no lleguemos a casa si sigues con esto.

- Eso suena muy bien para mí. - ¡Mierda! ¿Acabo de decir eso en voz alta? Oh, bueno, no me importa. Pedro agarra mi mano tirando de mí hacia su oficina, cuando Pato se para frente a nosotros.


- No lo creo - dice ella entregándonos a cada uno un trago . -No te despegas de mí esta noche.


Que entrometida idiota.


- ¿Qué pensabas que iba a hacer? ¿Viste cómo va vestida? Está tratando de matarme - gime Pedro. Pato y yo nos echamos a reír al ver a Pedro haciendo pucheros como un niño pequeño.


- La abstinencia hace crecer el cariño. Paula es mía esta noche, así que olvídalo - dice Pato.


Pedro presenta a Pato a los miembros del club que conocí en la fiesta de la casa de Pedro y luego nos lleva y nos presenta a ambas a algunos de los miembros que no estaban en la última fiesta, porque estaban en una carrera por el club. Él empezó con Bishop, Len, Dread, Rooster, Roach, Dex, Cutter, Kean y algunas de sus señoras Kerri, Chloe y Mia.
Luego nos presenta a los dos candidatos. Se ven más jóvenes que la mayoría de los miembros de Mayhem. Diría que tienen unos diecinueve o veinte años; parecen muy dulces. Nos dice sus nombres, Mack y Jizz el Chico. 
Cuando Pato y yo preguntamos de dónde surgió el nombre, la cara del chico se vuelve color rojo brillante y se ríe, viéndose un poco avergonzado. Según Pedro, tenía un par de strippers que llegaron al Wilde Ride del club de strippers Climax para entretener a los chicos. Jizz el Chico, cuyo verdadero nombre es Cade, y Mack estaban sentados y consiguieron un baile erótico y él se puso demasiado excitado, si sabes lo que quiero decir.


Cuando Pedro termina de contar la historia, Pato y yo nos miramos la una a la otra y estallamos en risa.


Después de que pasa la novedad, miro a otro lado y noto que los chicos han apartado algunas mesas del camino y hay varias parejas retorciéndose juntas al ritmo de la música. Quiero a Pedro ahí conmigo.  


- Soy toda tuya esta noche Pato, pero primero quiero que Pedro baile conmigo - le digo, tirando de Pedro a donde todo el mundo está bailando.  

- No bailo, nena - señala.


- Vamos Pedro, sólo una vez. Por mí - gimo. En verdad tengo ganas de estar cerca de él en esa pista de baile. Él no dice nada, sólo me mira y asiente. Camina conmigo de la mano.


La canción “Word Up” de Korn comienza a tronar a través del bar y puedo sentirla vibrar a través de todo mi cuerpo. Los dedos de Pedro agarran mis caderas, colocándome enfrente de él con mi espalda contra su pecho.
Una de sus manos se mueve desde mis caderas hasta el borde de mi camisa.
Puedo sentir sus dedos deslizarse en el interior del borde de mi camisa y frotar la piel desnuda de mi vientre. Coloco mi mano en la parte superior de la suya y mi otro brazo sube alrededor de su cuello, mis dedos enredándose en su cabello.
Mi respiración se corta cuando siento su erección frotarse contra mi culo, mientras mueve su pelvis contra mí al ritmo de la música. Su lengua barre desde la base de mi cuello hasta mi oreja y luego oigo su respiración atascarse.
La mano en mi cadera se mueve más abajo y sus dedos juguetean en el interior de mi muslo, haciendo que un gemido se libere desde el fondo de mi garganta.


- Jesús, nena, tenemos que parar o voy a tomarte justo aquí y hacerte correr delante de todos - gime en mi oído.


Me doy la vuelta en sus brazos, con las manos yendo a la parte baja de mi espalda. Sus dedos una vez más están frotando la piel debajo de mi camisa.  


- Mmmmmm - ronroneo en su oído.


- Vamos, necesito una maldita bebida - dice contra mi cuello. Me aleja suavemente, rompiendo el hechizo de Pedro bajo el que estoy. Engancha mis dedos, tirándome de vuelta hacia el bar y Pato.


- Pensaba que todo lo que podíamos hacer era beber unos pocos tragos y refrescarnos. Maldición, chicos. En serio, son ardientes juntos - dice Pato abanicándose su enrojecida cara. Tiene una fila de tragos ya alineados.


Todos nos lanzamos a los tragos y Pato toma mi mano y me arrastra a la pista de baile. Por la mayor parte de la noche Pato y yo bailamos; y si nosotras no estábamos bailando, estábamos bebiendo.  

Estamos bailando We Found Love de Rhianna y Calvin Harris cuando mi peor pesadilla entra en el bar. La puta Doble D entra por la puerta en nada más que lo que parece un sujetador y una ultra corta mini falda texana. Ni siquiera estoy segura de si cubre todas sus partes y detalles. Que estúpida puta de mierda. Tomo la mano de Pato y me dirijo hacia Pedror.  


- ¿Qué diablos está haciendo ella aquí? - demando.


- ¿Qué?



- ¡La puta Doble D! ¿Qué está haciendo aquí? - le grito un poco más alto.


Cuando ella se acerca a nosotros, me sonríe y dice : -Bueno, parece que Pedro se encuentra de humor para lo extraño esta noche - riéndose de mí.


- Es mejor que ser puta - le contesto. Maca gira sus grandes ojos y Doble Ds hacia mí.


- Tú perra estúpida, al menos yo puedo pararme y mirar mi cuerpo y sé que es hermoso, mientras tú pareces que eres de La Vuelta Equivocada.


¡Eso es todo! Ya he tenido suficiente de esta estúpida puta. La perra ha conseguido extralimitarse. Lanzo y estrello mi puño derecho en su perfecta cara. G.I. Jane está fuera a plena fuerza y no hay nada reteniéndola. Esa fue la primera vez que golpeé a alguien aparte de mi hermano.


- No perra, mi familia murió en un accidente de coche al que yo sobreviví, sola y destrozada. Gracias por el recordatorio. - Estoy tan molesta que todo lo que puedo ver es rojo. Yendo a arremeter contra ella otra vez, siento dos brazos de acero trabarse alrededor de mis brazos y cintura, sosteniéndome en mi lugar. Condenado Pedro.  


- ¡Tú, jodido coñazo, ahora me toca a mí! - ¡Oh mierda! Esa es Pato y está de verdad enojada. Creo que incluso está peor que yo.


El modo de perra derribando ha comenzado. 

- Vete a la mierda. ¡No tienes nada que ver con esto! - escupe Maca.


Pato sale volando y cae encima de ella, sus puños volando de ida y vuelta.


- ¡Oh, Dios mío!-  grita Maca . - ¡Mira lo que hiciste!


Algunos chicos las separaron. Cuando ellos levantaron a Maca, no pude dejar de notar que había perdido una parte crucial del cuerpo. Ella definitivamente tenía una menos de sus Ds.


¡OH, DIOS MÍO!


- ¡Vas a pagar por esto! - chilla Maca. 

- ¡Oblígame perra! - replica Pato.


- Oye Maca, ¿dónde está tu teta? - pregunta Diesel con una sonrisa.


Todo el mundo en el bar estalla en risas.


- Quién es la rara ahora D sencilla. Por lo menos yo puedo ocultar mis problemas - le digo tratando de contener una carcajada.


- ¡Teta cíclope! - grita Jizz el Chico y todo el mundo se ríe de nuevo.


- Nena eres absolutamente hermosa, por dentro y por fuera. Paula no tiene nada comparada a ti. Ni siquiera una pestaña - Pedro exclama para que todo el mundo lo oiga. Se vuelve hacia Maca :- Saca la mierda de mi bar antes de que te obligue a que te vayas. Confía en mí. No quieres ver eso.
Como te dije anteriormente esta noche, no eres malditamente bienvenida aquí. Si uno de los chicos quiere algo, pueden encontrarte en una esquina estoy seguro.


Ummm, ¿qué?


¿Es eso por lo que él tuvo que irse? ¿Porque estaba tan molesto? Esa perra. El agarre de Pedro se afloja y aprovecho esa ventaja, yendo por ella de nuevo. Le di un puñetazo en el estómago con toda la fuerza y cuando se
inclina, tomo su cabeza con mi mano y le golpeo con la rodilla en su cara.  

Pedro me aleja de ella, gritándome para enfriarlo.  

- ¡Sé que estás enojada y G.I. Jane está fuera, pero es suficiente!  


Maca está en el suelo sosteniendo su rostro, la sangre corre por todas partes.


- Gunner, llévala al hospital y luego a donde diablos quiera ir. - Mira hacia Maca .- No vuelvas a poner un puto pie aquí de nuevo. Y para tu seguridad, no te acerques a Paula o a Pato otra vez. Como puedes ver, ellas no van a aguantarse y tú no vas a disfrutarlo. Así que maldición, aléjate.  


Pedro toma mi mano, y después la mano de Pato, y nos arrastra a su oficina y al baño.


- Límpiense - demanda. Mierda, está molesto. 

- Estás bien.


- No hay problema Pedro - dijo Pato.  

Pato y yo empezamos a limpiarnos. Diciéndonos la una a la otra cuán impresionante fue eso y le digo a Pato que aprendí ese movimiento de mi hermano.


- No puedo creer que le dieras un puñetazo en la teta y ahora sólo tiene una D - le digo riendo.


 -La perra se lo tenía merecido. 

Salimos del baño y entramos en la oficina de Pedro, donde está sentado en su silla frunciéndonos el ceño.


- Sal, Patn. Estaremos fuera en unos minutos.-  Oh, oh.


- Tranquilo - dice ella, caminando a través de la puerta. 


Oímos el bar irrumpir en aplausos cuando sale. Me vuelvo para mirar a Pedro y estoy sorprendida de ver que está sonriendo.


- Veo que G.I. Jane tuvo que aparecer esta noche. Fue jodidamente caliente nena. Ven aquí - ordena. De acuerdo, tal vez no está enojado, está encendido. Poco a poco camino hacia él. Cuando estoy enfrente, agarra mis caderas, sentándome sobre el escritorio.


- Extiéndelas, Paula - exige en una sexy voz. Sube mi falda y empuja mi tanga a un lado. Besa mi boca con aprecio y amor. Luego baja sobre mí y esto se siente increíble y Pedro dijo que lo que le hice después fue increíble también.


Regresamos a unirnos a la fiesta. Creo que todo el mundo sabe lo que estábamos haciendo porque nos regalaron con un montón de vítores y brindis.


Por el resto de la noche, todo el mundo nos dijo cómo querían hacer eso desde hace mucho tiempo, y que ella se lo había merecido, y que deseaban haber sido ellos los que se lo hicieran. Dicen que me probé digna de ser una mujer Mayhem.


Cuando la noche termina, Pato se va a casa con Diesel de nuevo.


Pedro y yo vamos a casa y continuamos lo que estábamos haciendo en su oficina, pero hacemos mucho más.

CAPITULO 21



Fiesta en el Wilde Ride

 
Es la última noche de Pato aquí en Del Mar y Pedro decidió cerrar el bar para lanzar una fiesta privada para nosotros y Mayhem.  


Creo que es una idea perfecta.


- ¡Esa es una idea impresionante Pedro! ¿Qué piensas, Pato? - pregunto.


- Fiesta, nena - dice ella.


- Está bien, señoras, voy a informar al club y dejarte para que te prepares. Diesel o yo volveremos más tarde a recogerte - dice él,acercándose a besarme.


- Suena bien, guapo - le digo, apoyándome en las puntas de mis pies para besarle de regreso.


- Oye, ¿por qué no nos vamos a comprar otro vestido nuevo?  - pregunta Pato.


- Mmm, probablemente no debería - le digo mirando hacia otro lado.


- Oh, vamos - se queja Pato.


- En realidad no debería. Necesito ahorrar un poco de dinero.


- Ten nena, compra lo que quieras. Nada demasiado sexy, sin embargo, no quiero tener que tomarte en el bar - dice él, mientras pone un par de billetes en el bolsillo de mi pantalón vaquero.


Pedro, no puedo - le digo metiendo la mano en mi bolsillo para devolverle el dinero.


- Puedes - susurra en mi oído .- Compra algo para cuando lleguemos a casa, también. - Eso hace estremecer todo mi cuerpo.


- Me gusta eso - le digo.  


- ¡A mí también! ¿Puedo participar? - bromea Pato.



- ¿Qué pasa con Diesel? - Me río y le hago un guiño a ella.

- No es una mala idea, Paula. Ya lo creo, él me enseñó un par de cosas que no voy a olvidar - dice, con una sonrisa traviesa.


- Das asco. No quiero saberlo. Bueno, vamos de compras - le digo .  


-Gracias guapo - le digo a Pedro.  


- Cuando quieras nena. Te daría cualquier cosa y me refiero a cualquier cosa, Paula- afirma mientras su mirada se clava en mis ojos.


- Está bien. - No sé qué más decir cuando me dice cosas como esa.


- Llámame cuando estés lista. Voy a tener a uno de los chicos acompañándote - afirma.


- Bien - digo mientras Pedro pasa por la puerta con su sonrisa sexy.


- Está bien, ¿a dónde quieres ir, señorita Paula? - pregunta Pato.  

- Bueno, podríamos ir a esta increíble tienda en el centro comercial que vende vestidos sexy y luego podemos ir a una pequeña tienda de sexo travieso. Quiero recoger algo para más adelante esta noche - le digo. El calor se precipita a través de mí con el pensamiento de Pedro viéndome en algo sexy y sabiendo que estaría pensando en qué hacerme.
 
 
Regresamos a la casa y Pato va a meterse en la ducha así podemos empezar a prepararnos para esta noche. Mi teléfono empieza a sonar en mi bolso. Corro para agarrarlo antes de que vaya al correo de voz.


- ¿Hola?


- Eres mía - dice alguien en una voz ronca.  

- ¿Hola? ¿Quién es? ¿Qué quieres? - pregunto temblando.

- ¡TÚ ERES MÍA! - grita él.


- Bruno, ya te dije, soy de Pedro. ¿Por qué no puedes solo dejarme en paz? - Pido en una voz temblorosa, tratando de sonar valiente, pero fallando. Sé que tiene que ser Bruno. ¿Por qué este tipo no puede darse cuenta del hecho de que no quiero tener nada que ver con él? .- ¿Por qué no solo vas y me dejas en paz?


Pato me arrebata el teléfono y lo pone en su oído.  

- ¿Quién es? - exige Pato.


Ella quita el teléfono de su oreja, viendo hacia mi temerosa expresión facial.


- Colgaron. Voy a llamar a Pedro - me informa, pero apenas la oigo. El miedo está consumiéndome. ¿Por qué Bruno está haciendo esto? ¿Por qué no me deja en paz?


Pedro - saluda ella . Soy Pato―Hay una pausa de silencio,luego : - Alguien acaba de llamar al teléfono de Paula y comenzó a decirle cosas. Creo que fue ese idiota de Bruno. - Otra pausa. - Paula realmente está asustada por lo que sea que le dijo, Pedro-Otra pausa más.- No lo sé, pero esto le espantó su buen momento. - Una pausa final. - Está bien. Te veo en un rato. - Cuelga . -Todo va a estar bien, Paula. Pedro estará aquí dentro de poco - me asegura.


- Estoy bien, de verdad... solo que me tomó por sorpresa. Eso es todo - le digo.


- Bien cariño. Vamos a tomar un trago o dos, a sacarnos algo de la tensión - sugiere Pato.


- Está bien.


Caminamos hasta la cocina conmigo estando a medio vestir. Pato va al armario a buscar el tequila. Tengo este sentimiento como que alguien nos está mirando. Es extraño.  
Tal vez estoy siendo paranoica. Dios, recibo una llamada telefónica y ahora, me estoy volviendo loca.


Si hay un lugar en el que sé que estoy a salvo, sería en nuestra casa.


Pato saca la botella y pone dos vasos de chupito en el mostrador, llenándolos al máximo.  

- Hasta el fondo, nena - dice con una sonrisa.  

Sabiendo que si seguimos haciendo esto, no tomará mucho tiempo para que esté borracha y tenga un buen momento. 


Oímos pasos en el porche del frente y salto con un sobresalto. Oh, Dios.


Alguien va a forzar la entrada. Oh, Dios.  

Tomando otro trago, Pedro pasa a través de la puerta.  


- Joder, Jesús, Paula, ¿estás bien? - pregunta él. 

- Sí, es sólo que me dio un susto. Estoy bien - digo tomando otro trago, diciéndole lo que pasó y lo que dijo. Me tira en un fuerte abrazo, poniendo mi cabeza en su pecho, sintiendo su corazón latir a mil por minuto.


- Puede que tú necesites uno de esos también, guapo - le digo, animándole a tomar un trago.


- Estoy de acuerdo. - Pone un beso en la parte superior de mi cabeza y Pato sirve otra ronda de tragos para nosotros tres.  

- Hasta el fondo damas - dice. 

Tomando el trago, siento el líquido candente correr por mi garganta y hacer que mi cuerpo hormiguee. Siento que voy a estar bien y necesito disfrutar de mi última noche con mi mejor amiga.


Sólo Dios sabe cuándo voy a llegar a verla de nuevo.  

Pedro acuna mi cara en sus manos y pregunta:
- Nena, ¿reconociste la voz en el teléfono? ¿Era Bruno?


- La voz resultaba familiar, pero no lo sé con seguridad. Quiero decir, ¿quién más podría ser, ¿verdad? - Miro a Pato luego de vuelta a Pedro, quiero olvidarme de todo lo que acaba de pasar y disfrutar de nuestra última noche.


- ¿Qué dijo él, Paula? - inquiere Pedro

 
- Oh, lo de siempre, ya sabes. Que soy suya y todas esas cosas - respondo. Al instante veo la tensión enrollarse en su cuerpo. No es bueno.  

Tengo que aliviar esta situación .- Bueno, déjame terminar de arreglarme antes de emborracharme demasiado - le digo cambiando de tema y girándome para ir a la habitación. Una mano fuerte se envuelve alrededor de mi brazo tirando de mi cuerpo de vuelta al suyo.


- Podemos quedarnos en casa si quieres. Le puedo decir a todo el mundo que surgió algo - ofrece él.


- No, quiero ir. No quiero vivir con miedo Pedro, no puedo - le digo.  

Estudiando mi cara, busca cualquier signo de que debe mantenerme en casa.  


- Está bien, nena, ustedes dos vayan a prepararse y luego saldremos - dice mientras Pato y yo vamos por el pasillo para prepararnos para salir. 

- ¡Mierda! - Oigo desde el salón. Corro para ver lo que está mal y Pedro está allí con su teléfono viéndose tan molesto como podría estarlo.


- ¿Qué pasa? - le pregunto.


- Nada nena, tengo que correr. Diesel va a llevarte al bar. ¿Estás de acuerdo?


- ¿Está todo bien?


- Sí, tengo algo de lo que ocuparme antes de ir al bar.


- Está bien, ten cuidado - le digo pensando lo peor. 

Envuelve sus brazos con fuerza alrededor de mi cuerpo, tirando de mí hacia él, tomando mi boca en un instante, la presión construyendo el beso que me deja con las rodillas débiles cuando se aleja.


- Te quiero nena - dice.


- Yo también te quiero.


Me deja ir y sale por la puerta en dirección a su moto, dejando su SUV para que Diesel nos lleve al Wilde Ride. Regreso a la habitación para poner los toques finales antes de salir.